Tres
muertos y más de una veintena de heridos es el saldo que nos dejó la última turba
de los grupos radicales que se encuentran en Cajamarca.
El Ejecutivo comandado por el Presidente Ollanta Humala debe trabajar una estrategia orientada a frenar estos actos terroristas, pues la violencia con la que actuaron no pueden ser definidas de ninguna otra manera y sobre todo no debemos creer y caer en el error de tomarlos como “grupos de abigeos”, como se denominó a Sendero Luminoso en la década del ochenta.
El Ejecutivo comandado por el Presidente Ollanta Humala debe trabajar una estrategia orientada a frenar estos actos terroristas, pues la violencia con la que actuaron no pueden ser definidas de ninguna otra manera y sobre todo no debemos creer y caer en el error de tomarlos como “grupos de abigeos”, como se denominó a Sendero Luminoso en la década del ochenta.
Los
grupos radicales obtuvieron su objetivo, este fue el de crear incertidumbre y
miedo en la población a base de sangre, el presidente regional de Cajamarca, Gregorio
Santos busca que el Estado pise el palito y actúe en forma violenta para
acusarlo de violar los derechos humanos y por supuesto que las ONGs “rojas” van
a denunciar de inmediato a los policías, militares y políticos, por defender el
Estado de Derecho y los intereses de la Nación.
Su
plan es claro, desestabilizar al gobierno en forma sistemática y para ello no
importa cuántas personas puedan morir con tal de lograr este objetivo.
Yo
me pregunto ¿Cuándo empezó a importarles el medio ambiente a los rojos? Esto es
sólo su caballito de batalla y si pudieran obtener mayores réditos con otro
tema que no fuese medio ambiental, lo harían. Ya nos estamos dando cuenta el
poco respeto que tienen por la democracia y por la Constitución al no respetar
las propiedades privadas ni públicas, al primar intereses particulares sobre
los nacionales, al no respetar a la autoridad y sobre todo al no respetar la
vida.


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